De la sorpresa inicial a la confirmación de un evento que cambiará Madrid y el calendario internacional
Llegar a IFEMA en los días previos a FITUR 2026 fue, cuanto menos, desconcertante. Accesos en transformación, zonas en obras, estructuras provisionales, maquinaria visible y un ambiente que, a primera vista, parecía impropio de un evento que es referencia mundial del turismo.
Para quienes acudimos como prensa acreditada, con la experiencia de muchas ediciones anteriores, la primera reacción fue inevitable: ¿cómo es posible que, para una cita de esta magnitud, todo no esté en perfecto estado de revista? FITUR no es solo una feria; es una carta de presentación global, un escaparate ante el mundo, una cita donde cada detalle suele estar medido al milímetro.
Sin embargo, esa primera impresión duró poco.
Porque lo que en apariencia era desorden, pronto se reveló como anticipación. Lo que parecía improvisación era, en realidad, preparación para algo mucho mayor.
Cuando las obras no son un problema, sino una pista
A medida que avanzábamos por el recinto, la sensación cambió. No se trataba de obras sin sentido, sino de una transformación estructural. IFEMA no estaba “a medio hacer”; estaba reinventándose.
El ambiente no era de caos, sino de expectativa. De esos momentos en los que una ciudad se prepara para dar un salto y todavía no lo ha contado del todo. FITUR 2026 se estaba celebrando en un IFEMA que miraba más allá de la feria, más allá incluso del turismo.
Y la confirmación llegó cuando, como prensa acreditada, fuimos convocados para acompañar el acto inaugural presidido por Sus Majestades los Reyes Felipe VI y Letizia.
El acto inaugural: cuando el protocolo anticipa la noticia
El acto inaugural de FITUR siempre es un termómetro político, institucional y estratégico. No solo por quién está, sino por dónde se empieza.
En esta ocasión, los Reyes estuvieron acompañados por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Una fotografía institucional que ya indicaba que lo que iba a ocurrir no era solo turístico, sino profundamente estratégico para la ciudad y la región.
Y entonces llegó el primer punto de partida del recorrido.
El stand donde se reveló el secreto
No fue una rueda de prensa tradicional. No hubo un anuncio grandilocuente de inicio. Fue un momento casi narrativo, medido, pensado para quienes saben leer entre líneas.
En ese primer stand, el mensaje se hizo claro:
Madrid estaba jugando en otra liga.
Allí se reveló lo que daba sentido a todo lo visto a la llegada:
el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebrará en el entorno de IFEMA del 11 al 13 de septiembre de este mismo año.
De repente, todo encajó.
IFEMA como nuevo epicentro mundial
Las obras ya no eran un inconveniente. Eran la prueba física de una apuesta ambiciosa. IFEMA dejaba de ser solo un recinto ferial para convertirse en un escenario multifuncional de eventos globales, capaz de albergar citas de primer nivel internacional.
La Fórmula 1 no es solo un evento deportivo, es impacto económico, proyección internacional, turismo de alto valor, innovación y posicionamiento de marca ciudad.
Madrid no solo acoge FITUR. Madrid se proyecta como capital global de grandes eventos.
El anuncio del Gran Premio de Fórmula 1 en el entorno de IFEMA no es una decisión aislada. Es parte de una estrategia clara: conectar turismo, deporte, economía y proyección internacional.
FITUR 2026 se convierte así en el marco perfecto para lanzar este mensaje. Porque el turismo del siglo XXI no se limita a destinos tradicionales; se mueve por eventos, experiencias, emociones y grandes citas que generan relato.
Y Madrid lo ha entendido.
La presencia de los Reyes Felipe y Letizia en este contexto cobra un significado especial. No se trataba solo de inaugurar una feria, sino de respaldar una visión de país donde España se presenta como capaz de organizar, acoger y liderar grandes eventos internacionales.
Acompañados por Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, el recorrido institucional transmitía coordinación entre administraciones, algo imprescindible para proyectos de esta envergadura.
En este contexto, FITUR 2026 se reveló como algo más que una feria de turismo. Fue un escenario de anuncio, un espacio donde se cruzan la diplomacia, la economía, las infraestructuras, el turismo y la estrategia urbana.
Las obras que inicialmente sorprendieron se convirtieron en símbolo de
transformación.
Uno de los grandes aciertos fue que, a pesar de las obras, FITUR se celebró con normalidad, con cifras récord, con stands espectaculares y con una actividad constante.
Eso envía un mensaje potente: Madrid no se detiene para transformarse. Se transforma mientras sigue siendo referente.
El Gran Premio de Fórmula 1 del 11 al 13 de septiembre será un fin de semana de carreras con llegada masiva de visitantes internacionales, ocupación hotelera, proyección mediática global y consolidación de Madrid como destino urbano de primer nivel.
FITUR 2026 ha sido el punto de partida narrativo de todo ello.
Lo que empezó como una duda legítima al llegar a IFEMA terminó como una certeza rotunda:
lo que se está gestando es mucho más importante que una feria perfecta.
Se está construyendo una ciudad preparada para el futuro.
FITUR 2026 nos ha enseñado que no siempre hay que mirar el presente para entender lo que ocurre. A veces hay que mirar las obras, los cambios, las incomodidades temporales.
Porque ahí es donde se esconden las grandes decisiones.
Y en IFEMA, entre maquinaria, protocolos y anuncios estratégicos, quedó claro que Madrid no solo mostraba destinos: mostraba ambición.

Cobertura de prensa FITUR MADRID 2026: Fundación Patricia García Gómez – Radio Global Coach & PNL – OdT El Observatorio del Trabajo
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